Raymundo Riva Palacio publicó ayer una columna en Informador sobre el contexto y subtexto de las declaraciones del gobernador de Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca, la semana pasada en conferencia de prensa con Andrés Manuel López Obrador. Vale la pena leer la columna independientemente de sus opiniones políticas sobre el autor, el gobernador de Tamaulipas o el presidente de México. La siguiente es una discusión sobre el conflicto que hierve a fuego lento debajo de la superficie.

Cabeza de Vaca y López Obrador representan dos filosofías muy diferentes y fundamentalmente opuestas. Históricamente, Estados Unidos ha mostrado una fuerte preferencia por políticos motivados por el beneficio personal, como Cabeza de Vaca, sobre un idealista o un populista como López Obrador. Es mucho más fácil trabajar con alguien a quien se puede conseguir por un precio que con alguien que puede requerir algo de convencimiento o compromiso.

En definitiva, lo que está en juego aquí es el control político de Tamaulipas y la viabilidad de los partidos de oposición a nivel nacional. Si el PAN aguanta en Tamaulipas, su futuro político a nivel nacional sobrevive. Estados Unidos continuará trabajando con ellos y el proyecto iniciado hace muchos años continuará según lo planeado. Si el candidato Morena a gobernador puede tomar el escaño de gobernador del PAN, Morena se beneficiará a nivel nacional y ganará influencia en la negociación con Estados Unidos.

La ascendencia de Morena a nivel nacional ha llevado a la oposición a formar la llamada Alianza Federal (AF) por necesidad y autoconservación más que por un acuerdo ideológico o político. Gobernadores del PAN, PRD, PRI, Movimiento Ciudadano y lo que sea el tipo de Nuevo León se han unido en su oposición a Morena.

Cabeza de Vaca es un líder simbólico de esa alianza. Varios de sus electores, incluido Cabeza de Vaca, enfrentan acusaciones de corrupción que durante muchos años han caracterizado la política en México. De alguna manera, Cabeza de Vaca es el último de un tipo moribunda de políticos mexicanos que usan el cargo para enriquecerse a sí mismos, a sus familiares y aliados. El enjuiciamiento de Genaro García Luna, exsecretario de Seguridad Pública durante el gobierno de Calderón que ahora enfrenta cargos por tráfico de cocaína, puede ser el fin simbólico de la era que permitió tal comportamiento.

Para la administración de López Obrador, el caso Lozoya se trata de exponer el plan respaldado por Estados Unidos para liberalizar la industria energética mexicana y los políticos corruptos que fueron comprados en el proceso de hacerlo. Al revelar la fea verdad sobre cómo y hasta cierto punto por qué la industria energética se abrió a la inversión extranjera, Morena puede escandalizar y posiblemente criminalizar a Cabeza de Vaca para ayudarlos a tomar el puesto de gobernador y consolidar una mayor ventaja a nivel nacional.

El arquetipo de Cabeza de Vaca ha sido durante muchos años un costo aceptado de hacer negocios con México para los EEUU. Los políticos son utilizados mientras ocupan cargos a pesar de las muchas señales de advertencia de corrupción y luego, finalmente, años más tarde, son procesados ​​por lo que se sabía desde el principio. Llámalo modelo García Luna. La corrupción se procesa después de que el político ha cumplido su utilidad y, al final del día, Estados Unidos todavía se considera un campeón del estado de derecho.

El caso Lozoya y la verdad sobre toda la carrera política de Cabeza de Vaca amenazan con acabar con ese engaño.

La batalla entre López Obrador y Cabeza de Vaca abarca la pugna entre Carlos Canturosas Villareal y la dinastía Cabeza de Vaca en Tamaulipas, el dominio de Morena contra el PAN en Tamaulipas, el dominio de Morena a nivel nacional contra la viabilidad del PAN y otros componentes de la Alianza Federal. y la influencia del gobierno federal de Morena con EE. UU.

En la columna de Riva Palacio, el autor sugiere que Nelson Balido, el cabildero y nexo entre Cabeza de Vaca y los empresarios, políticos y los Departamentos de Defensa y Seguridad Nacional estadounidenses, ha estado preparando una contraofensiva. Según el Riva Palacio, Balido ha iniciado una investigación privada del hijo de López Obrador, junto con la esposa y familiares de su hijo. Pero, según informes, se están llevando a cabo investigaciones penales de Cabeza de Vaca en ambos países. Cualquier suciedad que el autor esté insinuando que podría haber sido desenterrada tendría que ser bastante extraordinaria para mantener una vela al monumental legado de corrupción y venganza de Cabeza de Vaca.

Lo más interesante aquí es que en este momento, un cabildero de tecnología de defensa y seguridad con conexiones con el Pentágono y el Departamento de Seguridad Nacional y políticos influyentes, de alguna manera se las ha arreglado para entrometerse en la política exterior de Estados Unidos en México sin que nadie lo note en los medios.